domingo, 27 de septiembre de 2026

Arjonilla, un viaje entre palacios, cerámica y refugios de la Guerra Civil


Hay lugares que sorprenden por sus monumentos y otros que lo hacen cuando uno empieza a descubrir las historias que esconden sus calles. Arjonilla, en la provincia de Jaén, pertenece a ese segundo grupo: un pueblo rodeado de olivos donde el patrimonio permite viajar desde la Edad Moderna hasta uno de los episodios más difíciles de nuestra historia reciente. Y en esta ocasión nuestra visita tenía dos protagonistas muy diferentes: el Palacio del Marqués de la Merced y los refugios antiaéreos de la Guerra Civil.
Dos lugares separados por siglos de historia, pero que tienen algo en común: ambos nos permiten acercarnos a la vida de quienes habitaron Arjonilla antes que nosotros.

Palacio del Marqués de la Merced, actual sede de las Colecciones Museísticas de Arjonilla 

El Palacio del Marqués de la Merced 

Nuestra primera parada fue el Palacio del Marqués de la Merced, un edificio de finales del siglo XVII situado en la Avenida de Andalucía.
A simple vista ya llama la atención su fachada, pero lo interesante es descubrir todo lo que se esconde detrás de ella.
El edificio, conocido también popularmente como el Cuartel Viejo o la Escuela de Cerámica, ha tenido diferentes usos a lo largo de la historia. Hoy, después de su recuperación, alberga las Colecciones Museísticas de Arjonilla, un espacio donde podemos conocer mucho mejor la historia y las tradiciones de la localidad.
Entrar en el palacio es comenzar un recorrido por diferentes épocas.
Una de las salas está dedicada a la arqueología, con piezas que nos llevan desde la Prehistoria hasta la época medieval. Pero si hay algo que me llamó especialmente la atención fue la colección de reproducciones históricas de cerámica de Manuel Bejarano Zafra.
Y no es casualidad que la cerámica tenga aquí un protagonismo especial. Arjonilla mantiene una importante tradición alfarera y artesanal que forma parte de la identidad del municipio.



Pero el museo guarda todavía más.
Podemos encontrar una sala dedicada a las artes y costumbres populares, otra relacionada con el poeta y compositor local Antonio de Jaén, fotografías históricas de Arjonilla y una colección de arte contemporáneo.
Es por tanto, mucho más que una visita a un antiguo palacio. Es una manera de conocer cómo ha sido Arjonilla y cómo han vivido sus habitantes a lo largo del tiempo.







Bajamos a la historia: los refugios antiaéreos 

Después de visitar el palacio toca cambiar completamente de escenario.
Porque si las salas del museo nos hablan de historia, los refugios nos llevan a uno de los capítulos más difíciles de la historia reciente de España: la Guerra Civil.
Arjonilla conserva una importante red de refugios antiaéreos.
Según el Ayuntamiento, se han localizado seis en el término municipal y actualmente hay dos que pueden visitarse: el de la Plaza de la Encarnación y el de la Glorieta Ángel Hernández.



El refugio de la Plaza de la Encarnación fue construido durante la Guerra Civil y fue el primero de los refugios de Arjonilla en ser recuperado y puesto en valor, en 2009. 
Cuando bajas al interior cambia completamente la sensación.
Arriba está el pueblo, sus casas y la vida cotidiana. Bajo nuestros pies encontramos un espacio construido con una finalidad muy distinta: proteger a la población civil de los ataques aéreos.
El Ayuntamiento explica que Arjonilla quedó situada en primera línea del frente y sufrió bombardeos especialmente durante 1937 y 1938.
Y aquí es donde creo que la visita cambia de significado.
No estamos simplemente ante un lugar curioso que fotografiar. Estamos ante un espacio de memoria.
Recorrer sus galerías ayuda a comprender, de una manera mucho más cercana, cómo un episodio histórico que normalmente estudiamos en libros afectó también a los vecinos de un pequeño pueblo de Jaén.





El segundo refugio 

Arjonilla cuenta además con otro refugio visitable, el de la Glorieta Ángel Hernández, abierto al público en 2023.
Este espacio subterráneo conserva una galería abovedada y actualmente está musealizado con paneles, objetos históricos y recursos audiovisuales que ayudan a explicar el contexto de la Guerra Civil y la vida en estos refugios.

Dos visitas completamente diferentes 

Y quizá eso sea lo que más me ha gustado de esta visita.
En muy poco tiempo podemos pasar de contemplar un palacio del siglo XVII a descender a un refugio construido durante la Guerra Civil. Dos lugares completamente diferentes. Uno nos habla de familia, arquitectura, arte, cerámica y tradiciones. El otro nos habla de guerra, miedo, protección y memoria. Y los dos forman parte de la historia de Arjonilla.

Una escapada que merece la pena 

Arjonilla tiene además otros lugares que podemos añadir a nuestra ruta y que podéis ver aquí, como su Castillo del Trovador Macías, la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y otros elementos de su patrimonio histórico. El castillo, además, está muy ligado a la tradición del trovador Macías, una de las figuras literarias vinculadas a la historia y al imaginario de la localidad.



Así que, si estáis buscando una escapada diferente por la provincia de Jaén, Arjonilla puede ser una muy buena opción para pasar unas horas descubriendo patrimonio, historia y tradiciones. Y como suele ocurrir en estos pequeños pueblos, lo mejor es no quedarse solamente con los lugares más conocidos. Hay que caminar, levantar la mirada, fijarse en las fachadas y dejarse sorprender. Porque muchas veces las mejores historias están escondidas en lugares por los que pasamos sin detenernos.


📍 Información práctica 
     
      Dónde: Arjonilla, Jaén.

      Palacio del Marqués de la Merced / Colecciones Museísticas: 
      Avenida de Andalucía, 2.

     Las Colecciones Museísticas reúnen espacios dedicados a la arqueología, cerámica 
     histórica, artes y costumbres populares, Antonio de Jaén, fotografía histórica y arte 
     Contemporáneo.

    Refugios antiaéreos: Plaza de la Encarnación y Glorieta Ángel Hernández.

    Para las visitas y horarios conviene consultar previamente con la Oficina Municipal      de  Turismo, ya que existen visitas concertadas y horarios específicos según la época        del  año. El Ayuntamiento facilita como contacto la Oficina de Turismo de la Avenida          de Andalucía, 13.

    Consejo: si quieres conocer bien estos lugares, merece la pena hacer la visita guiada.
    El propio Ayuntamiento ofrece servicios de guía y visitas concertadas.



domingo, 20 de septiembre de 2026

Puerto Lápice, tras los pasos de Don Quijote


 

Con esta entrada concluyo nuestro último viaje por Castilla - La Mancha.
Puerto Lápice es un bonito pueblo de Ciudad Real, muy cerquita de la provincia de Toledo. En el siglo XVI este lugar estaba constituido solo por algunas posadas y ventas para la gente de paso. Y es en esta época cuando Miguel de Cervantes escribe en el Quijote aquello de "dicen que la primera aventura que le avino a don Quijote fuen la de Puerto Lápice". En 1841 se creó su ayuntamiento y se declaró término municipal. No nos llevará mucho tiempo ver sus lugares más emblemáticos así que, es una buena opción como complemento si visitas otras localidades de los alrededores.

Si nos damos un paseo por sus calles nos daremos cuenta de que la localidad rinde homenaje a Miguel de Cervantes y a la obra que dió visibilidad a Puerto Lápice.



Comenzamos nuestra ruta desde uno de los lugares más importantes de la localidad, su Plaza Mayor o Plaza de la Constitución. Está plaza es el centro neurálgico del pueblo y está rodeada de soportales de madera de dos alturas pintados de color almagre. Es quizá una de las más bonitas de la provincia de Ciudad Real y quizá también de toda Castilla - La Mancha. Aquí es donde se celebran las fiestas y las funciones de teatro, ya que se trata de un antiguo corral de comedias. La Plaza Mayor también tiene un antiguo pozo, unos pequeños jardines y una antigua noria.







En una de sus esquinas está El Rincón, una antigua posada a la que se accede a través de un arco rodeado de casas blancas y azules típicas manchegas.




El Ayuntamiento se encuentra en la Plaza Mayor y justo en su puerta hay un monumento dedicado al celebre escritor Miguel de Cervantes.





Siguiendo nuestra ruta daremos con la Venta del Quijote, un edificio típico manchego del siglo XVII. En su interior podemos ver una decoración típica de la época como un carro antiguo, tinajas y varias herramientas de labranza.






Junto a la venta está la Iglesia parroquial del buen Consejo y San Antón. Este templo fue construido en 1859, pero durante la Guerra Civil fue saqueada y se tuvo que reformar. Su nave central de más de veinte metros y sus elementos neorrománicos son sus principales puntos de interés.


Al final del pueblo por la avenida principal, llegamos a la Ermita de San José. Un templo muy pintoresco con un pozo y antiguos abrevaderos.



Y por último en lo alto de la Sierra de la Serranilla, a un kilómetro y medio del centro de la población, encontramos los tres molinos de viento de Puerto Lápice. Datan de los años 1831, 1925 y 1953 y han sido reformados y recuperados recientemente.


Nuestra experiencia en Puerto Lápice y Castilla - La Mancha termina aquí, de momento, porque aún nos quedan muchos más rincones que descubrir por estas tierras.
¡Hasta pronto!





martes, 15 de septiembre de 2026

Consuegra, el pueblo toledano de los molinos de viento

 


Hoy seguimos por tierras castellano - manchegas y nos vamos a conocer Consuegra. Este pueblo de la provincia de Toledo pertenece a la Ruta del Quijote y tiene lugares que bien merecen una visita. Aunque famoso por sus molinos de viento, su castillo del siglo X y sus campos de azafrán, también merece la pena conocer su casco histórico pasando por la Plaza de España para ver su Torre del Reloj o el edificio de Los Corredores.

En medio día se pueden ver todos los puntos de interés de Consuegra, por lo que es una buena opción como complemento si estás por otras localidades de los alrededores, como en nuestro caso Belmonte.


Empezamos visitando los molinos de viento con los que, según la tradición, luchó Don Quijote al confundirlos con gigantes. Están situados en el Cerro Calderico junto al castillo de Consuegra. De los trece molinos que había, se han recuperado doce, cada uno de ellos con nombre propio de temática manchega.


Nosotros subimos en coche hasta encontrarnos con los dos primeros. El primero se llama "Bolero" y alberga la oficina de turismo. Este molino se puede visitar por dentro para ver la maquinaria original, así como un interesante vídeo en el que te explican como funciona. Y el segundo, a pocos pasos de este, es una tienda de souvenirs y bebidas.



Tras ver estos dos molinos continuamos subiendo en coche, hasta el aparcamiento que hay junto al castillo, para ver el resto de molinos. Desde aquí ya se puede seguir a pie por un camino de tierra que sale desde la carretera.

De todos los molinos de viento, el molino "Caballero del verde gabán",  cuenta con una cafetería con varias mesas y un poco más adelante en el molino "Rucio" hay una tienda con bebidas y productos locales. Además del molino "Bolero" los que también cuentan con el mecanismo completo son los molinos "Sancho", "Espartero" y "Rucio". La zona es muy bonita y os prometo que sacaréis muchas fotos de los molinos.



Cuando terminamos de ver los molinos de viento, bajamos por la carretera y entramos al Castillo de la Muela. Su origen data de la época del Califato de Córdoba. Posteriormente fue sede de la Orden de San Juan; tras su destrucción a manos de las tropas napoleónicas se restauró parte de su fortaleza y actualmente se pueden visitar su galería, los aljibes, las torres, la nave del archivo y la sala capitular o ermita. Con sus más de ochocientos años de antigüedad, se considera el castillo mejor conservado en Castilla - La Mancha. Fue testigo de la Batalla de Consuegra en el año 1097 en la que murió el hijo del Cid Campeador.







Y una vez terminada la visita al castillo, nos dirigimos al centro de la localidad para conocerla un poquito más y para ellos nos dirigimos hacia la Plaza de España. Llegamos hasta ella por la calle del Arco pasando por debajo del arco que está junto a la Torre del Reloj.



En esta plaza encontramos el Ayuntamiento de Consuegra que data de 1670 y unido a él por un arco la Torre del Reloj de principios del siglo XX. Otros edificios importantes que podemos ver aquí son la Fundación Díaz - Cordovés y señora y el Museo Arqueológico Municipal. Este museo se encuentra en el edificio de Los Corredores, un gran edificio del siglo XVIII con arquitectura típica manchega en el que destaca su balcón de madera.





A tan solo tres minutos, yendo por la calle Cristo, estaremos en la Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. Fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, tiene una bonita fachada de mármol blanco y en su interior se encuentra la imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, patrón de Consuegra.



Bajando por las escaleras desde la Ermita, a nuestra derecha, podemos ver parte del torreón del antiguo Palacio Prioral de la Orden de San Juan, al que se le conoce como Casa de la Tercia. El palacio era bastante grande ya que ocupaba prácticamente dos manzanas y tenía bodegas, oficinas de administración, cárcel, patio de armas, iglesia y un torreón, que es lo único que se conserva actualmente.



Continuamos nuestra ruta por el casco urbano y dando un paseo de apenas cinco minutos llegamos a la Iglesia de Santa María la Mayor, situada en la calle Santiago Rusiñol. Fue construida en 1723 como iglesia del Convento de San Antonio, que hoy en día ya no existe, y en su interior se encuentra la imagen de la Virgen Blanca, patrona de Consuegra.




Y hasta aquí nuestra visita a Consuegra, una localidad ligada a Cervantes que nos ha parecido muy bonita. Espero que este post os sirva de ayuda para una futura visita a este bonito pueblo toledano.



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