Hoy nos vamos a
Arcos de la Frontera, una de las joyas de la llamada
Ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz. Es el municipio más poblado y extenso de la comarca de Sierra de Cádiz. Su conjunto urbano, especialmente su centro histórico, está emplazado en un espolón rocoso, cortado de forma abrupta en dos de sus lados (denominados la
Peña Vieja y la
Peña Nueva), a la derecha del cual discurre un amplio meandro que forma el río Guadalete.
Esta lista de los mejores lugares que ver en Arcos de la Frontera os ayudará a no perderos nada, aprovechando el tiempo al máximo.
Nuestro punto de partida ha sido la Calle Corredera, donde estaba nuestro alojamiento, una de las arterias principales de la localidad que nos conducirá al casco histórico. Paseando por esta calle lo primero que nos encontramos es una escultura de tres nazarenos llevando una cruz, que conmemora la Semana Santa de Arcos.
Subiendo la Cuesta de Belén encontramos la
Oficina de Turismo de Arcos donde os darán toda la información que necesitéis para vuestra visita. Seguimos nuestro paseo y nos topamos con el
Callejón de las Monjas, flanqueado a un lado por la pared posterior de la Basílica Menor de Santa María de la Asunción y al otro por la fachada del Convento de la Encarnación y varios palacios nobiliarios. Lo más destacado de este callejón son los tres arcos que lo cruzan por arriba.
Subiendo las escaleras que hay justo antes nos encontramos una de las fachadas de la Basílica, y llegamos hasta la
Plaza del Cabildo, situada justo en el corazón del bonito casco histórico de la localidad. Aquí se encuentran el
Ayuntamiento, detrás de este el Castillo Ducal, enfrente el
Parador de Turismo, a un lado la Basílica Menor y al otro el
Balcón de la Peña Nueva. Un mirador sobre una roca cortada a casi 100 metros de altura, con unas increíbles vistas que no pudimos disfrutar porque estaban restaurándolo.
La
Basílica Menor de Santa María de la Asunción fue levantada sobre los restos de una mezquita árabe y es el templo más antiguo e importante de Arcos de la Frontera. Fue levantada en estilo mudéjar, pero durante varios siglos ha sufrido grandes reformas que la han convertido en una iglesia, donde se mezclan elementos renacentístas y barrocos, destacando su portada de estilo gótico plateresco y la torre del campanario de estilo neoclásico.
El
Castillo Ducal fue alcázar militar durante la época musulmana y residencia de los Duques de Arcos, después de la reconquista. Construido en el siglo XI, esta fortaleza sufrió una remodelacion que la convirtió en un castillo medieval de planta cuadrangular, con cuatro torres almenadas en sus esquinas, aunque aún conserva un gran arco de herradura y un lienzo de muralla de su época nazarí. En la actualidad el castillo es de propiedad privada y no se permite el acceso, por lo que solo se puede ver desde el exterior.
Si salimos de la plaza por el lado contrario al que entramos y cogemos la calle Escribanos, llegamos a la
Plaza Boticas. Esta plaza está presidida por el
Convento de las Mercedarias Descalzas, el único de clausura que queda en el pueblo y que es famoso por sus dulces. Otros edificios de este coqueto espacio son el Teatro Olivares Veas y el Templo inconcluso de los Jesuitas, reconvertido en Mercado de Abastos.
Seguimos nuestro paseo por las calles Boticas y Luna que forman parte de la antigua judería y nos topamos con el
Palacio del Mayorazgo, un edificio construido en el siglo XVII. Llaman la atención su fachada de estilo herreriano y su gran escudo de armas. En su interior hay dos patios con columnas, varios salones y un bonito
jardín andalusí. Hoy en día alberga la Pinacoteca Municipal y se realizan exposiciones de arte y pintura.
Otro de los
lugares imprescindibles que ver en Arcos de la Frontera es la
Iglesia de San Pedro. Este templo es del siglo XVI y destaca por su torre-fachada de estilo barroco que es la única vista que tendremos de él a pesar de tener seis capillas laterales, tres a cada lado. En su interior destacan el retablo mayor y un coro de estilo barroco del siglo XVIII.
Al salir de la iglesia tomamos la
Calle Abades y llegamos hasta un arco de medio punto con un azulejo donde se lee "Bésame en este arco".
Cruzándolo accedemos al
Mirador de Abades. Desde este amplio y cuidado balcón tenemos unas fantásticas vistas de la parte baja del pueblo, el río Guadalete y de los
Parques Naturales de Sierra de Grazalema y los Alcornocales. Además cuenta con un banco con la inscripción "un banco que inspira" donde podemos hacernos unas fotos, por lo que es uno de los miradores más populares.
En las afueras del pueblo hay otro mirador que no debéis perderos, el
Mirador de los Cabezuelos. Tiene otro banco similar al del Mirador de Abades y un letrero de
Arcos con letras enormes. Desde aquí hay unas preciosas vistas del puente sobre el río, las casas blancas y la iglesia en lo alto del acantilado.
Otra visita totalmente recomendable si vais a Arcos en verano es la de su Playa. Si, si, habéis leído bien. Comenzó siendo un lugar para practicar piragüismo en un lago y, a día de hoy, se ha convertido en la
Playa de Arcos con 550 metros de longitud. Se encuentra junto al Club Nautico, está rodeada de naturaleza y cuenta con servicios de parking, socorristas, duchas y hasta un restaurante con terraza.
Bueno, pues estas son algunas de
las cosas más importantes que ver en Arcos de la Frontera. Pero hay muchas otras, fachadas palaciegas, iglesias menores, plazas y parques, calle con encanto...
Rincones preciosos que ir descubriendo mientras disfrutas de un paseo por este precioso pueblo blanco.
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