miércoles, 14 de enero de 2026

Plaza de los Caños y Baños del Naranjo, Jaén


Seguro que conoces los Baños Árabes de Jaén, pero ¿alguna vez habías oído hablar de los Baños del Naranjo? Pues hoy te invito a conocerlos.
En el corazón del Conjunto Histórico de Jaén, a las puertas de la antigua judería, encontramos la Plaza de los Caños con una fuente renacentista inspirada en la villa Giulia de Roma. Fue levantada en 1569 por Francisco del Castillo. La Fuente de los Caños se alimentaba del raudal de la Magdalena. Consta de un gran pilar-abrevadero, bien decorado y adosado a un muro.


En la parte inferior hay tres hornacinas con niños desnudos vertiendo ánforas de cuyas bocas salen los caños del agua. El conjunto monumental incluye el escudo de armas de Carlos V, que está escoltado por dos leones y, encima, una concha en la que antes se ubicaba una imagen de la Virgen. 


Frente a la fuente tenemos un tesoro cultural que ha recobrado vida: Los Baños del Naranjo. Unos pequeños baños árabes que pasan desapercibidos pero que no dejan de ser muy especiales. Este edificio ha sido testigo de la historia de la ciudad, desde su constitución en el siglo XI hasta su reciente restauración, terminada en 2021.
Al principio fueron una extensa casa de baños, de unos 300 metros cuadrados aproximadamente, que funcionó hasta la conquista castellana de Jaén en 1246. Estos baños tenían dos partes diferenciadas, las termas frías y las termas templadas y calientes, pero por desgracia, solo se conservan las segundas, ya que en el lugar donde estaban las termas frías, se construyó una vivienda para el conde de Villardompardo. A los largo de los siglos, este edificio tuvo varios usos, panadería, pescadería, carnicerías, y más tarde, en el siglo XX, fue un pequeño colegio. Tras su restauración, los Baños del Naranjo se han convertido en un espacio turístico y cultural en pleno centro de Jaén.



En su fachada se puede ver una portada con pilastras y frontón triangular, donde está el escudo que mejor se conserva de aquella época en la ciudad. Al entrar vemos un espacio abierto en el que se conservan varias bóvedas de media naranja, hechas de ladrillo, que forman parte de la antigua sala templada de los baños árabes.


También encontramos un muro de ladrillo que separa el interior de un patio acristalado con carpintería de madera en color verde que es precioso.


 

La entrada es gratuita así que déjate caer por este lugar que te sorprenderá. El horario de visitas es de jueves a domingo, de 11:00 a 14:00 horas, y los sábados de 17:00 a 19:00 horas.




jueves, 8 de enero de 2026

El barrio de la Magdalena, un paseo por el corazón histórico de Jaén


 Jaén no es solo su Catedral, su casco histórico cuenta con uno de los barrios más castizos: el de la Magdalena. Sus estrechas calles acogen un patrimonio monumental incomparable y una atmósfera que respira leyenda y siglos de historia. Si aún no lo conoces hoy te propongo un paseo por el centro de la ciudad de Jaén.

El barrio de la Magdalena es uno de los tesoros históricos más valiosos de la ciudad. Es, sin lugar a dudas, uno de los más antiguos y emblemáticos. Por él han pasado las más diversas civilizaciones, desde los antiguos romanos, pasando por los musulmanes, judíos y cristianos. Su origen se remonta a la época islámica, cuando el raudal de La Magdalena se convirtió en un punto clave para el abastecimiento de agua de la ciudad.



El agua que emanaba de este manantial natural no solo se utilizaba para el abastecimiento de los habitantes de la ciudad, también fue usada en los cinco baños públicos que existían, para llegar a los distintos palacios, termas, mezquitas, aljibes, fuentes, molinos, tenerías, canteras y tintorerías. Con el agua que sobraba, al salir de la ciudad se creaban arroyos que se utilizaban para regar las huertas situadas fuera de las murallas. Este raudal fue la principal fuente de agua potable de Jaén hasta el siglo XIX. En 2009, el ayuntamiento de Jaén lo restauró y el monumento fue musealizado y dotado de iluminación artística. También se recuperó la canalización que partía desde el raudal en dirección Martínez Molina, pero nunca se ha podido visitar.
Entorno a este manantial surgió uno de los primeros núcleos habitados de Yayyan, nombre árabe de Jaén. Fue allí donde el emir Abderramán II ordenó levantar la mezquita aljama tras designar la ciudad como capital de la cora en el siglo VIII. Tras la capitulación pactada de la ciudad en 1246 y la llegada de Fernando III estos espacios se fueron cristianizando progresivamente.


Sobre la antigua mezquita se construyó la actual Iglesia de Santa María Magdalena, en estilo gótico isabelino. El templo aún conserva elementos del edificio original musulmán, como las puertas de madera de la entrada que son las originales del siglo XVI, el alminar reconvertido en campanario o el patio de abluciones.




A la historia de este barrio se suma también una de las leyendas más famosas de Jaén: la del Lagarto de la "Malena". Está leyenda cuenta que un enorme lagarto aterrorizaba a los vecinos hasta que un preso, a cambio de su libertad, logró darle muerte introduciendo pólvora en el interior de una oveja que fue devorada por el monstruo y la explosión acabó con la criatura. La influencia de esta leyenda es tal que el lagarto ha llegado a convertirse en uno de los símbolos de la ciudad. En el barrio de la Magdalena hay una estatua del lagarto en la fuente junto a la que se supone que habitaba.


En la calle Santo Domingo se encuentra un antiguo convento dominico convertido en el Archivo Histórico Provincial. Este es otro de los monumentos de difícil acceso, lo que es una pena, porque alberga el patio renacentista más importante de la ciudad.


Y en la plaza María Luisa de Marillac nos encontramos el Palacio de Villarejo Pardo, que reúne en un solo edificio el Museo de Artes y Costumbres Populares, el Museo Internacional de Arte-Naïf y los Baños Árabes, uno de los mejores conservados de Europa.




Y hasta aquí nuestro paseo por este bonito barrio que nos permite conocer mejor la capital jiennense.



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